Nuestro reconocimiento o nuestra indiferencia
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*Por José Belmonte Menchón
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En los tiempos que corren es arriesgado ser el representante de alguno de los sectores en crisis. Lo sé porque a mí me está correspondiendo ahora representar a una parte importante de los profesionales del sector del Transporte de mercancías por Carretera. Acepté el reto y con esa responsabilidad me muevo todos los días.
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Dicho lo anterior, ahora tengo la obligación institucional de hacer pública mi visión de la cuestión. El sector del Transporte de mercancías por Carretera está sufriendo una gravísima crisis, que ha supuesto la desaparición de numerosos compañeros de trabajo. Compañeros que no tuvieron posibilidades económicas para aguantar las injusticias que pesan sobre esta actividad. Algo que debo denunciar públicamente, para que esta sociedad tan particularmente injusta sea consciente de esa realidad.
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Es un hecho innegable que, la economía española no podría desarrollarse sin la impagable actividad diaria del sector del Transporte de mercancías por Carretera. Y hecha esa observación, me encuentro con la autoridad suficiente para reivindicar lo siguiente:
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Primero.- Es injusto que sea el Transporte por Carretera quien pague las consecuencias de una legislación del Transporte, acordada a espaldas de los profesionales reales del sector y que nos obliga a trabajar bordeando la Ley.
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Segundo.- Cuando el combustible es el principal gasto fijo de nuestra actividad, es inconcebible que pudiendo utilizarse en el Transporte por Carretera combustibles nacionales y verdes (biodiesel), no puedan utilizarse. Porque es más fácil -y más caro-- pagar el petróleo a 88 dólares por barril y que todo siga igual. ¿Quién se está beneficiando de esta irregularidad que aleja a España de la independencia y seguridad energética?, ¿Dónde está el Plan Nacional de Aprovechamiento de la Biomasa, que permitirá encaminar las realidad española hacia una autonomía energética propia?
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Tercero.- En una situación de crisis nacional, que obliga a rebajar las pensiones, a paralizar las obras públicas, a subir la edad de jubilación, etc., ¿Por qué tenemos que ver -los profesionales del transporte por carretera-- en nuestra actividad diaria por el territorio nacional, miles y miles de hectáreas de barbecho (sin cultivarse) que podrían servir para producir cultivos energéticos?, ¿Por qué les resulta a los propietarios de esas tierras más rentable no cultivar, que producir cultivos energéticos?
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Cuarto.- Si la sociedad nacional admite como normal la anterior circunstancia. El sector del Transporte de mercancías por Carretera, estaremos llenos de razón para reivindicar que se nos pague por no trabajar.
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Quinto.- Somos conscientes que en nuestra actividad: "Vivir de los precios por nuestro trabajo significa también organizarse mejor, nosotros ya lo estamos haciendo, para ofrecer unos servicios de transporte con la mejor relación calidad precio. Pero vivir de los precios significa igualmente que deberá respetarse el juego de la competencia". Sin combustible nacional, verde y más barato, no podrá existir una competencia real.
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Sexto.- Nosotros queremos vivir de nuestro trabajo, con precios razonables y con la máxima calidad por nuestro servicio. Pero denunciaremos todos los casos donde determinados sectores puedan sacar provecho de la situación, mientras mis colegas transportistas se enfrentan a graves dificultades. Porque el Transporte de Mercancías por Carretera se encuentra en el centro del reto que debe superar la economía nacional. Por razones de independencia no podemos depender de países e intereses extranjeros.
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Séptimo.- Seguiremos colaborando, con aquellas marcas de camiones (no todas) que, como nosotros, han aceptado el reto de adecuarse a las nuevas circunstancias poniendo a disposición de los profesionales del Transporte por Carretera, vehículos modernos que pueden utilizar combustibles verdes, nacionales y más baratos que el gasóleo tradicional.
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Los profesionales que aún quedamos en el sector, debemos tener la convicción de que nos corresponde a nosotros conquistar nuestro futuro. Tendremos que defendernos juntos. ¡Ahí estará nuestra fuerza! Dando a cada uno lo que se merezcan. Las marcas de camiones que estén a la altura, tendrán nuestro reconocimiento y las otras se ganarán nuestra indiferencia. Igual trato tendrán los políticos que, más temprano que tarde, llamarán a nuestra puerta para pedirnos, lo único que nos queda, nuestro voto y el de nuestras familias. ¡Doscientas cincuenta y dos mil familias!
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Mientras tanto, desde mi responsabilidad seguiremos hablando claro para que toda la sociedad nos entienda y, por tanto, nos apoye.
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*Es Presidente de la Agrupación Nacional de Transportes-Plataforma