Hay que admitir la realidad

* Por Ángel Rico

Confieso que he sido uno de los muchos españoles que sintió vergüenza ajena tras el análisis de lo expuesto en el “Debate sobre el estado de la Nación”. Un “debate” que en esta ocasión perdió el fin para el que, en su momento, se creó. A saber: realizar periódicamente un análisis político del estado de España y proponer medidas para mejorar la situación, tanto social como económica.

El Presidente del Gobierno, en esta ocasión habló de una España irreal, de una nación distinta de la que nosotros, los ciudadanos, vivimos cada día. Y como hemos visto, donde los problemas de los españoles son desconocidos (o al menos, no reconocidos) por el máximo responsable del Gobierno de España.

En la dirección de un gobierno, de una empresa, igual que para recomendar un tratamiento médico para una enfermedad, lo primero que hace falta es realizar un análisis profundo de la realidad de los problemas. Una vez hecho esto ya se estará en situación de planificar el mejor tratamiento, y donde siempre que habrá que tener presente los “efectos secundarios”, que  deben ser controlables para permitir la solución del problema.  En el caso que nos ocupa hemos visto como el Presidente del Gobierno cree que la realidad puede ser abolida por decreto. Y actúa de manera donde será peor (su) remedio que la enfermedad que afecta a la socioeconomía española.

El Presidente del Gobierno, como hemos podido apreciar, se ha saltado el primer paso. No realizar el análisis de la situación y por tanto no pudo determinar el verdadero causante de los desarreglos y por tanto las soluciones adecuadas. Lo que demuestra un grave analfabetismo político y  un obstinado desconocimiento de la historia. Realidades estas que nos va a salir muy caras a los españoles.

Lo peor de todo es que el resto de los diputados nacionales que, teóricamente, deben estar más cerca de la realidad diaria de la España que paga impuestos y, por tanto, hacemos posible las ligerezas de los gobernantes, no son conscientes de su propio destino y demuestran (con su actuación diaria en el Congreso de los Diputados votando cuestiones que acaban perjudicando a los ciudadanos)  que solo les preocupa sus propios intereses, continuar en un puesto en el que están demostrando que no defienden los intereses de sus electores.

Ahora solo nos queda esperar las brillantes ideas de la Vicepresidenta Económica, Elena Salgado. Una ministra conocida por el sector agrario al liderar -la Vicepresidenta- cuando era Ministra de Sanidad una perjudicial campaña contra el consumo de vino, y que brindó con zumo de tomate, cuando fue invitada a la inauguración de una bodega en La Rioja. Una actitud totalmente inconsecuente y, por tanto, poco esperanzadora. Menos mal que, ante semejante realidad, nos quedan los sindicatos de trabajadores. Que con unos mensajes cargados de sentido común, nos hacen esperar que ayudarán al cambio de actitud de este gobierno. ¡…pues eso!

Yo también coincido con lo que usted, estimado lector, piensa al respecto. Y confieso mi total acuerdo con lo que propuso al Presidente del Gobierno, en el adormecido Congreso de los Diputados, Rosa Diez: “Convoque un Pacto de Estado ante la crisis o convoque elecciones”. Y es que hay que aceptar que este Presidente del Gobierno de España, con el brillante equipo de ministros que le acompañan, no tienen la capacidad política necesaria para aplicar soluciones rápidas y eficaces para sacar a España de la peligrosa situación en la que nos encontramos.

La inmensa cantidad de dinero (de los contribuyentes) que se está dedicando a políticas manifiestamente mejorables, deberían servir para poner a España en el punto necesario para transformarse y convertirse en una nación productora de soluciones, más que en una fábrica de parados, donde el desencanto y la melancolía avanzan a la misma velocidad que aumenta el número de desempleados. Y ese logro solo se puede conseguir uniendo esfuerzos y voluntades. Donde todos empecemos por admitir la realidad para, posteriormente, apoyar de forma conjunta las mejores soluciones posibles. Que en ningún caso supondría quedarnos como estamos. Lo primero en lo que hay que coincidir es que este Presidente del Gobierno de España, ha demostrado una peligrosa incompetencia para seguir desempeñando el puesto y los tiempos para los que su partido político le eligió.





Es Presidente del Grupo de Empresas Agrarias
De Castilla-La Mancha